El Fin de Facebook

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El Fin de FacebookFacebook sigue siendo la red social líder con diferencia, por lo menos en número de usuarios. Acabados de cumplir los 10 años de su creación, cuenta con más de 1.150 millones de perfiles registrados, que no personas.

Si hablamos de la red como de un producto, podríamos decir que su fase de crecimiento ya ha llegado a su fin y empieza su fase de madurez. Ha llegado la hora de reinventarse para mantenerse y aunque se han realizado muchos cambios en este sentido, parece que la llegada de la fase de declive está muy cercana. Torres más altas han caído.

En sus 10 años de vida la red social se ha renovado constantemente, pero el usuario también ha evolucionado y madurado. La percepción de la privacidad ha mutado y la mayoría de usuarios ya no publican tan alegremente como lo hacían antaño. Esos creadores de contenido (los usuarios exhibicionistas) ya no publican tan a la ligera, con la consiguiente pérdida de atractivo para los usuarios “voyeur”. Conceptos como la falta de derecho al olvido o la constancia documental, (hasta después de muertos, como en el caso de algún fallecido que nos recomienda un producto desde el más allá) han hecho que los usuarios se replanteen un par de veces antes de publicar según que contenido. Además existen todos los posibles conflictos de intimidad; la etiqueta en la foto de esa fiesta del sábado en casa de un amigo cuando se suponía que estaba en mi casa con fiebre; esa amiga sin criterio que publica una foto de las dos en la discoteca cuando habías dicho a tus padres que estarías durmiendo en su casa y tu padre la descubre. El padre, porque ahora los padres están en Facebook, mayoritariamente para saber y controlar qué hacen sus hijos e hijas. Los usuarios de más edad son los únicos que crecen en la red, una razón más para adolescentes y jóvenes para considerarla desfasada y “not cool”.

Los más jóvenes están migrando a  redes como Twitter, mucho más inmediata y “cool” (sí, porque las modas y tendencias también influyen fuertemente en el consumo joven de servicios online), también están dejando de comunicarse a través de Facebook para hacerlo mediante aplicaciones de mensajería mucho más ágiles y adaptadas a Smartphones como Whatsapp o últimamente Snapchat, otra aplicación de mensajería instantánea que cuida un poco más la intimidad y derecho al olvido de los usuarios borrando definitivamente (para los usuarios y también de los servidores) los mensajes e imágenes a los pocos segundos de ser vistos, o la nueva App, Telegram, que permite chats secretos y cifrados entre dos móviles sin almacenar nada en sus servidores y destruyendo los mensajes automáticamente de ambos dispositivos.  

Facebook es una red pensada y creada para ordenadores que ha sido adaptada al móvil y eso se nota. Se debería haber creado una App desde cero, rediseñando todo su contenido, su usabilidad y sus funciones, pensando siempre en las limitaciones y características del soporte, y no intentar meter a presión el antiguo Facebook en una pantalla de 5”. Además de exigir el número de teléfono vinculándolo de forma permanente al perfil, poder leer los sms, el registro de llamadas, nuestra ubicación, etc., y negando el acceso a aquellos usuarios que quieran acceder a su App solo con su mail.

Facebook parece tocado, su alto número de usuarios registrados nada tiene que ver con el número de usuarios activos (dejando de lado los muchos perfiles de empresas, usuarios falsos o duplicados, o los famosos usuarios del más allá). Las estadísticas no acostumbran a reflejar la frecuencia de acceso o el tiempo de navegación, que de bien seguro van a la baja. Y si a todo lo previamente dicho le sumamos la engorrosa masificación de publicidad, cada vez más intrusiva (que usa, de forma desconsiderada, a nuestros contactos como falsos prescriptores), que nos llena el “muro” relegando los contenidos de nuestros “amigos” a un segundo plano, el resultado será el hastío de los usuarios que preferirán cerrar la pestaña de Facebook que perder el tiempo intentando discernir entre el contenido real y el contenido publicitario creado por los algoritmos de la red social.

En conclusión, y dejando de lado la predicción de los estudiantes de Princeton (http://owl.li/tv3nl), Facebook tiene fecha de caducidad, y más próxima de lo que puede parecer. Sería realmente increíble que llegara como red social líder a su 20 aniversario, y si no pensáis así, ya hablamos de aquí unos años, a ver quién estaba en lo cierto…